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Los rusos violan sistemáticamente los principios del derecho internacional en el ámbito de la guerra. Uno de los ejemplos de tales violaciones es la expulsión forzosa de ucranianos de los territorios temporalmente ocupados. La Federación Rusa está bombardeando los corredores humanitarios oficiales, impidiendo la evacuación de la población a las regiones controladas por Ucrania y quitando los pasaportes a los ucranianos deportados, restringiendo así su derecho a circulación.

E n su declaración, la delegación ucraniana ante la ONU indica que el secuestro y la deportación de ciudadanos ucranianos es un crimen de la Federación Rusa, cuyo objetivo es la destrucción de la nación ucraniana, y es la manifestación moderna del colonialismo. Desafortunadamente, este no es el primer caso de este tipo en la historia de las relaciones entre Ucrania y Rusia.

Solo en el siglo XX, los pueblos originarios de Ucrania experimentaron varias deportaciones por culpa de los rusos. Por ejemplo, en 1944-1952, las autoridades soviéticas sacaron a la fuerza a 700.000 personas del oeste de Ucrania, que luego fueron registradas como «personas desplazadas» en documentos oficiales. Una de las razones de la deportación fue la purga de la región de los bandérivtsi (seguidores del líder del movimiento nacionalista ucraniano Stepán Bandera. N. de la T.), es decir, familias de miembros de la Organización de Nacionalistas Ucranianos y del Ejército Insurgente Ucraniano, que eran considerados personas de poca confianza. El Instituto Ucraniano de la Memoria Nacional destaca que esta deportación condujo «a la destrucción de los valores históricos, materiales, morales y culturales de Lémkivshchyna, Bóykivshchyna Occidental, Nadsyannia, Jólmshchyna y Pidlyashia y puso en peligro de extinción total a los grupos étnicos del pueblo ucraniano». El objetivo de la deportación de los tártaros de Crimea en 1944 fue similar: la destrucción de la identidad de toda la nación, que, con su mera existencia, derrota la tesis de que «Crimea desde siempre ha sido rusa».

Rusia usa métodos similares hasta el día de hoy, en el siglo XXI, y continúa buscando a los «no confiables». Y aunque actualmente la Federación Rusa supuestamente no deporta ucranianos a su país para realizar trabajos forzosos (como, por ejemplo, la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial deportó Ostarbeiters), pone a muchos ciudadanos ucranianos precisamente en condiciones igual de difíciles. En particular, estamos hablando de la privación de los pasaportes ucranianos y la prohibición de salir de las regiones rusas remotas a aquellos ciudadanos que «aceptan» ser empleados oficialmente y no pueden salir de la Federación Rusa.

¿Cómo lo están haciendo ahora?

Es difícil determinar el número exacto de los ucranianos deportados durante la invasión rusa a gran escala, en particular debido a la falta de transparencia en este proceso, así como al hecho de que Rusia infla deliberadamente los datos. Según la información oficial del gobierno ucraniano, a mediados de junio se deportaron entre 1,2 y 1,5 millones de ucranianos, incluidos unos 300.000 niños. A menudo son llevados a regiones remotas de la Federación Rusa y se les entregan documentos que les prohíben salir del territorio del país agresor por dos años.

La propia Rusia, que tiene la costumbre de tergiversar conceptos y ocultar la realidad de esta manera, llama a sus acciones «evacuación sin la participación de Ucrania»: en junio, el jefe del Centro de Gestión de la Defensa Nacional de la Federación Rusa, Mykhailo Mizyntsev, anunció la deportación de aproximadamente 1,8 millones de ucranianos a la Federación Rusa.

La Federación Rusa puede organizar corredores paralelos junto con las rutas de evacuación oficiales organizadas por Ucrania. Las personas que se encuentran en el territorio temporalmente ocupado por los rusos o en la zona de guerra a menudo no tienen comunicación móvil e Internet. Debido a esto, no siempre entienden exactamente quién está realizando la evacuación y dónde, por lo que pueden subirse a los autobuses rusos por error. Según el testimonio de testigos presenciales, incluso si las personas en el lugar entienden que en este autobús intentarán llevarlos por la fuerza al territorio de los países agresores y se niegan a hacerlo, aún así deben subirse a los autobuses a punta de ametralladoras.

La Federación Rusa deporta a personas de los territorios ocupados en el este y sur de Ucrania a las llamadas República Popular de Luhansk, República Popular de Donetsk o a Crimea, y de allí a Rusia. Todos los «evacuados» por los ocupantes (hombres, mujeres, niños, ancianos) son obligados a pasar por campos de filtración. Estos son lugares donde son detenidos, interrogados, registrados y sus datos personales recopilados, para luego entregarles cédulas, por ejemplo, del llamado Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular de Donetsk, o los obligan a aceptar la nacionalidad de la llamada República Popular de Luhansk. Los ocupantes también están tratando de obtener información sobre los miembros de la Operación Antiterrorista/Operación de las Fuerzas Unidas ucranianas (ATO/OOS por sus siglas en ucraniano) y su entorno, la participación en las fuerzas de seguridad ucranianas, el periodismo y el activismo ciudadano, los tatuajes patrióticos, etc. La mayoría de las veces, es precisamente por estas manifestaciones de postura cívica que las personas no pasan el filtro.

La última información oficial sobre el número de detenidos en dichos campos fue proporcionada por el Representante Permanente de Ucrania ante la ONU, Serhiy Kyslytsia, el 20 de abril. Según él, al menos 20.000 ucranianos están retenidos en campos de filtración en la línea Mangush-Nikolske-Yalta (cerca de Mariúpol) y entre 5.000 y 7.000 en Bezymenny, región de Donetsk. Luego, los ciudadanos ucranianos son llevados en autobús a la región de Rostov en Rusia, y desde allí a lugares de estadía temporal (campamentos especiales, albergues, etc.) en toda la Federación Rusa. Allí los obligan a obtener pasaportes rusos y conseguir trabajo a través de centros de empleo, tras lo cual les entregan un documento que les prohíbe salir de Rusia por dos años.

Según la ex defensora del pueblo Lyudmila Denisova, Rusia se ha estado preparando para la deportación masiva de ucranianos desde principios de 2022. A las regiones donde ahora se están llevando a los ucranianos, el Kremlin envió directivas con información sobre cuántos campamentos para deportados se necesitan y cuántas personas deben albergar. Además, incluso antes de la invasión a gran escala, las autoridades rusas prepararon 280 casos de adopción ilegal de niños ucranianos que fueron sustraídos de las partes ocupadas de las regiones de Donetsk y Luhansk desde 2014. En junio, los invasores anunciaron la distribución de pasaportes rusos en los territorios temporalmente ocupados de las regiones de Jersón y Zaporiyia. Y en la región de Kyiv, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU, por sus siglas en ucraniano) encontró pasaportes de la ex URSS: las autoridades rusas planeaban entregarlos a los residentes locales en caso de una ocupación completa de la región, al menos antes de la emisión de los documentos de la Federación Rusa. Esta es otra forma de poner a la gente en el registro y establecer el «mundo ruso» en los territorios ocupados temporalmente lo antes posible.

Denisova también informa que las personas que no pasan el filtro son reconocidas por los rusos como «peligrosas para el régimen ruso». Por lo tanto, son arrestadas y llevadas a la antigua correccional Nº 52 en el pueblo de Olenivka, región de Donetsk, o a la prisión Izoliatsiya en Donetsk (la prisión en el territorio de un centro de artes capturado por guerrilleros en 2014 – Ed.). Allí, los deportados son sometidos a violencia física y amenazas, son obligados a cooperar y los «poco confiables» son torturados.

¿A dónde se llevan a la gente?

En marzo de 2022, durante la ocupación temporal de parte de la región de Kyiv, el ejército ruso no permitió que la población local saliera en dirección a Kyiv. En cambio, abrieron su propio corredor para automóviles y autobuses civiles hacia el territorio de Bielorrusia, que es el cómplice de la guerra del lado de Rusia. Algunas personas se enteraron de la dirección ya en el transporte en el que fueron llevados. Según testigos presenciales, las personas fueron llevadas a la ciudad de Mozyr, región de Gomel en Bielorrusia, y alojadas en una residencia comunal. Muchos de ellos ni siquiera tuvieron la oportunidad de recoger sus documentos, por lo que el Consulado de Ucrania en Bielorrusia les entregó certificados para confirmar su identidad.

Según el líder del pueblo tártaro de Crimea, Mustafa Dzhemilev, los activistas secuestrados en las regiones ocupadas de Jérson y Zaporiyia están siendo llevados a Crimea. Los mantienen bajo arresto durante algún tiempo y luego los envían a lugares más remotos de Rusia. A veces se salvan gracias a la corrupción de las fuerzas de seguridad rusas: los ciudadanos ucranianos son literalmente «desempeñados» por 250 dólares o más. Sin embargo, esto no siempre es posible: ya hay casos conocidos de personas desaparecidas.

Las personas del este de Ucrania son llevadas principalmente a las regiones fronterizas de Rusia y de allí a regiones más distantes y económicamente deprimidas. Hay 4 campamentos solo en la región de Penza, donde enviaron a los ucranianos deportados en febrero, antes de la invasión a gran escala. Hay casos conocidos de reubicación en varias regiones: Siberia, Círculo Polar Ártico, Chechenia, Daguestán e Ingushetia, Lejano Oriente; esto fue informado por la editorial británica The Independent en abril con referencia a los documentos del Kremlin. La Iglesia Ortodoxa Rusa también participa en este proceso, alojando a las personas deportadas en sus iglesias y monasterios.

En marzo, también se supo que la Sociedad Internacional de la Cruz Roja promueve la deportación de ucranianos (en cambio, la Cruz Roja de Ucrania ayuda a los ciudadanos en los territorios ocupados). En su página, la CICR publicó un informe sobre 61.000 residentes «evacuados» de las llamadas República Popular de Luhansk y República Popular de Donetsk al 21 de febrero, es decir, antes del inicio de la invasión a gran escala. Las personas fueron llevadas principalmente a la región de Rostov. Después de la repercusión pública, el informe fue eliminado. Sin embargo, el tema de la cantidad exacta de personas deportadas sigue abierto, por lo que las autoridades ucranianas se dirigieron a la Cruz Roja Internacional con la solicitud de recibir de Rusia listas de todos los ciudadanos ucranianos deportados.

¿Por qué las acciones de la Federación Rusa son un crimen de guerra?

Las autoridades rusas intentan presentar sus acciones como ayuda a los refugiados ucranianos que huyen de los bombardeos del llamado «régimen nazi». Pero en realidad, todo esto contradice el derecho internacional humanitario y es considerado un delito. En concreto, así lo indican el artículo 49 del Convenio de Ginebra de 1949 para la protección de las víctimas de la guerra y el artículo 85 del Protocolo adicional 1 a los Convenios de Ginebra. Ambos documentos prohíben el reasentamiento forzoso de civiles del territorio ocupado al territorio del estado ocupante. Estas normas deben cumplirse por cualquier Estado, independientemente de que haya ratificado los Convenios de Ginebra.

Los ciudadanos de Ucrania deben ser evacuados al territorio de Ucrania de conformidad con las normas del derecho internacional. La expulsión al territorio del país agresor solo es posible si su estado no acepta recibir a la población civil (lo que no sucede en este caso, porque Ucrania busca devolver a sus ciudadanos a los territorios bajo su control).

La Federación Rusa debe dejar de bombardear durante la realización de los corredores verdes, facilitar su trabajo y cooperar con las organizaciones internacionales que protegen a la población civil. En cambio, los militares del país invasor no solo deportan físicamente a las personas, sino que también crean todas las condiciones bajo las cuales los ciudadanos de Ucrania en los territorios temporalmente ocupados no tienen otros medios de evacuación, excepto a través de Rusia.

Entre otras normas del derecho internacional violadas por la Federación Rusa, está el artículo 7 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Define la deportación y el desplazamiento forzado de población como un crimen de lesa humanidad. Y el artículo 8 del mismo Estatuto califica tales acciones como crímenes de guerra.

Dado que Rusia también detiene ilegalmente a ciudadanos ucranianos en campos de filtración, infringe el artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el artículo 5 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. Ambos documentos se refieren al derecho a la libertad e integridad personal y a la prohibición del arresto arbitrario o de la detención sin el debido procedimiento.

¿Qué se sabe de los deportados?

Desde finales de marzo, el país ocupante asegura que paga a los «refugiados» un beneficio único de 10.000 rublos y les proporciona comida y trabajo. Sin embargo, incluso fuentes rusas escriben que la gente no ha recibido dinero durante varios meses.

La sociedad rusa participa en ayudar a los ucranianos deportados a la Federación Rusa de diferentes maneras, en su mayoría llamándolos «refugiados». Por ejemplo, el periodista y presentador de televisión ruso Dmytro Muratov vendió su medalla Nobel, recibida en 2021. Se comprometió a destinar los fondos recaudados a la ayuda humanitaria de UNICEF, que se destina a los niños ucranianos desplazados por la guerra. En su discurso, nombró a Rusia como uno de los países que acogen a los ucranianos sin hogar.

Una de las activistas publicó en su página de Instagram para recaudar dinero para un programa que ayuda a los niños deportados a adaptarse psicológicamente a la sociedad rusa. Al mismo tiempo, enfatiza que muchos ucranianos deportados «optaron por ir a Rusia por su propia voluntad».

Algunos voluntarios rusos trabajan directamente en la frontera rusa. Uno de ellos, Oleg Podgorny, asegura que se esfuerzan por ayudar a las personas, por salvarlas de los horrores de la guerra. Al mismo tiempo, no reconoce la agresión de Rusia y asegura que los propios «refugiados» no culpan al país agresor.

Hubo casos en que los ucranianos deportados estuvieron involucrados en la propaganda rusa. En las estaciones de trenes rusas, fueron recibidos por agentes de la ley locales, periodistas y voluntarios que supuestamente ayudarían a los «refugiados» y filmaron historias de televisión al respecto.

La Federación Rusa actúa con bastante rapidez también a nivel legislativo: el 13 de mayo, el Consejo de Federaciones declaró en una reunión que no todos los niños de los llamados «territorios liberados» hablan ruso en un nivel «suficiente» para estudiar en las escuelas, por lo que planean crear cursos de idiomas especializados para ellos en el verano.

También «se encargaron» en Rusia de los huérfanos de Ucrania. En mayo, el Presidente de la Federación Rusa firmó un decreto según el cual los huérfanos de las regiones temporalmente ocupadas de Ucrania (regiones de Donetsk, Luhansk, Jersón y Zaporiyia) pueden solicitar la nacionalidad rusa de manera simplificada.

Qué realmente les está sucediendo a los ucranianos deportados, en qué condiciones están retenidos, si alguien realmente los ayuda, actualmente es difícil obtener una imagen completa. La información oficial rusa a menudo difiere de la realidad. Por ejemplo, los ucranianos que tuvieron hijos nacidos en la deportación no pueden sacarlos de la Federación Rusa debido a su certificado de nacimiento ruso. Las personas también son secuestradas y deportadas directamente a prisiones en Rusia, como le sucedió al voluntario de la Cruz Roja Volodymyr Khropun.

A menudo, los ucranianos también terminan en condiciones climáticas adversas. Petro Andryushchenko, asesor del alcalde de Mariúpol, dijo que algunos de los residentes de Mariúpol deportados fueron llevados a la costa del Mar de Japón en Rusia, donde los vientos soplan constantemente, y el mes más cálido es agosto con una temperatura de +21 grados Celsius. Además, a los ucranianos no se les proporcionan cosas, se les mantiene en un albergue sin dinero ni la oportunidad de comunicarse, y se les ofrecen trabajos mal pagados.

Los ucranianos están tratando de escapar de Rusia lo antes posible y llegar a los territorios controlados de Ucrania o a terceros países. Algunos logran hacerlo, aunque con un esfuerzo considerable; por ejemplo, a mediados de mayo, la Oficina de la ex Defensora del Pueblo ucraniano, junto con voluntarios rusos, ayudó a unos 50 ucranianos a salir de Rusia. Otros deportados están buscando formas de irse por su cuenta, armados solo con sus conocimientos.

¿Qué pueden hacer los deportados y sus familiares?

Si Usted terminó en el territorio de la Federación Rusa, debe recordar que no es necesario registrarse para la migración o aceptar permanecer en campos de deportación. El gobierno ucraniano está desarrollando un procedimiento por el cual los guardias fronterizos podrán dejar pasar a los ucranianos deportados a la Federación Rusa, incluso sin documentos. Iryna Vereshchuk, Ministra de Reintegración de los Territorios Temporalmente Ocupados, enfatiza que lo más importante es encontrar la forma de llegar a la frontera con Ucrania.

Si no lo logra, lo más importante es no aceptar el pasaporte ruso. Esto dificultará los viajes a terceros países. Si no tiene documentos, intente restaurar la aplicación Diia en el teléfono. Trate de salir a terceros países lo antes posible. Para hacer esto, puede usar las instrucciones de la organización I support Ukraine o las instrucciones del gobierno sobre cómo actuar en caso de deportación. La organización UA-RU-EU, los bots de Telegram «Piter, de paso desde Ucrania a Europa», «Moscú, de paso de Ucrania a Europa» también pueden ayudar con la salida del territorio de Rusia. Si se encuentra en Bielorrusia, póngase en contacto con la iniciativa Probono.by o utilice el canal de Telegram de la Fundación BYSOL.

El Grupo Ucraniano de Helsinki también ha preparado instrucciones para aquellos ciudadanos que han sido deportados por la fuerza y ​​aquellos que saben de los casos de deportación.

¿Qué deben hacer las personas deportadas?

1. Borrar toda la información del teléfono que pueda parecer sospechosa a los ocupantes. Por ejemplo, discusiones de temas políticos, condenas de la agresión rusa o las políticas de Putin, fotos de equipos militares o destrucciones. Obtenga más información sobre cómo hacer esto en nuestras instrucciones.

2. Anotar con antelación, guardar y ocultar los contactos de sus familiares, amigos u otros seres queridos en un lugar seguro en caso de que le quiten el teléfono.

3. Proteger las redes sociales y los servicios de mensajería: configurar la autenticación de dos pasos, cerrar el perfil y eliminar los chats que puedan parecer sospechosos.

4. Durante un posible interrogatorio en el campo de filtración, comportarse calmadamente, responder neutralmente, no discutir ni conversar temas políticos o responder a provocaciones.

5. Si es posible, no entregar su pasaporte u otros documentos personales para estampar sellos. Es recomendable cuidar copias de todos los documentos en papel y/o formato electrónico.

6. A la primera oportunidad, informar a sus familiares en Ucrania sobre su ubicación para que ellos puedan comunicarse con las autoridades estatales pertinentes. Si es posible, también informar sus datos a la embajada de Ucrania más cercana en el extranjero en países vecinos o países de posible tránsito.

7. Si es posible, ir a países vecinos. Estonia, Letonia y Lituania aceptan a todos los ucranianos con cualquier documento de identidad: pasaportes ucranianos (también de modelo antiguo), pasaportes para salir al extranjero (también no biométricos), pasaportes expirados.

¿Qué hacer si sabe de los casos de deportación?

1. Notificar a los organismos estatales pertinentes:
– presentar una denuncia de delito ante los organismos encargados de hacer cumplir la ley: la Policía, la Oficina del Fiscal o el Servicio de Seguridad de Ucrania;
– contactar al Comisionado para los Derechos Humanos de la Rada Suprema de Ucrania a la dirección de correo electrónico hotl[email protected] o llamar a la línea directa 0 800 50 17 20;

– completar el formulario en el sitio web https://warcrimes.gov.ua (creado por la Oficina del Fiscal General para documentar crímenes de guerra).

2. Escribir directamente a la Oficina del Fiscal de la Corte Penal Internacional, que recopila pruebas de los crímenes de guerra cometidos en Ucrania, a [email protected].

3. Ponerse en contacto con la Asociación de Organizaciones de Derechos Humanos
«Ucrania, las cinco de la mañana» ([email protected]), que recopila y documenta los crímenes de guerra cometidos por Rusia durante la guerra en Ucrania, y brinda asistencia legal.

4. De ser posible, proporcionar información detallada:
– dónde tuvo lugar la deportación;
– en qué lugares estaban los campos de filtración;
– dónde se envió exactamente a la persona después de la «revisión»;
– datos sobre ocupantes implicados en el desplazamiento forzado (pertenencia a determinada autoridad, rango, datos personales o indicativos).

Las autoridades ucranianas, las organizaciones públicas y los activistas tratan todos los días de ayudar y regresar a los ucranianos deportados a sus hogares. Cada uno de nosotros puede divulgar este crimen de guerra haciendo correr la voz al respecto y poniéndose en contacto con las organizaciones internacionales.

El material ha sido preparado por

Autor del proyecto:

Bogdán Logvynenko

Autora:

Sofía Panasiuk

Jefa de redacción en ucraniano:

Natalia Ponedílok

Editorial:

María Górbach

Editor de fotos:

Yuriy Stefaniak

Administradora de contenido:

Yana Rusyna

Traducción:

Nadiia Vasylchenko

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