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Rusia ha estado perfeccionando herramientas del “poder blando” durante años. Y lo hacía con éxito en diferentes países, no solamente en Ucrania. Rusia utiliza cualquier oportunidad para promover y asegurar sus narrativas chovinistas e imperialistas en el mundo. La expansión cultural rusa a menudo se convertía en una precondición para la expansión territorial, la presión militar y el terror.

PODER BLANDO (SOFT POWER)
La habilidad de un país de llegar a sus objetivos a cuenta de la atractividad de su cultura, los valores de sociedad y la política — al contrario del "poder bruto", basado en la presión militar y la economía. Este concepto fue formulado por primera vez por Joseph S. Nye, Jr., profesor de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard.

La expansión cultural siempre es el primer paso de Rusia en su deseo de conquistar el territorio de cualquier país. Y si se encuentra con la resistencia de la sociedad civil, utiliza armas. El paso a la segunda etapa es solo cuestión de tiempo.

Mostramos en el ejemplo de varios países cómo funciona.

Bielorrusia

Modo de influencia:

En el país de “la última dictadura de Europa”, Rusia ha logrado establecer la narrativa de que la prosperidad de Bielorrusia como país sería imposible sin el apoyo de la Federación de Rusia y el pasado común en la URSS.

Resultado de influencia:

La rusificación total prácticamente ha puesto a la lengua bielorrusa bajo peligro de extinción.

Las sociedades de clubes de la lengua bielorrusa son los primeros en estar bajo sospecha de acciones antigubernamentales, y sus miembros, quienes no temen manifestar su identidad nacional, a menudo son los primeros en ser arrestados en las manifestaciones.

Cualquier oposición cultural es severamente reprimida, por lo que pasa a la clandestinidad u opera en el extranjero.

La vida ¨cultural¨ en el territorio de Bielorrusia es completamente monopolizada y controlada por las autoridades bielorrusas. Existe una lista de artistas bielorrusos, quienes no pueden actuar en el territorio de su país por “falsas” posiciones y narrativos culturales.

Foto: Musa Sadulayev para AP

Georgia

Modo de influencia:

En Georgia políticamente polarizada, Rusia actuó según su escenario clásico: programas educativos de rusificación, incitación al odio entre los grupos étnicos, evasión del curso de desarrollo europeo.

Al igual que en Bielorrusia, en Georgia la Federación de Rusia establecía un mito sobre “centenarias” conexiones culturales y religiosas de los dos países.

Resultado de influencia:

En 2008, la Federación Rusa, con el apoyo de agrupaciones separatistas, quiso “restaurar el orden constitucional” en Georgia. El resultado — guerra y ocupación del 20% del territorio del país.

En Georgia opera un fondo especial “Mundo ruso”, financiado por el presupuesto estatal de la Federación de Rusia, hay medios de comunicación propagandistas, y la Iglesia Ortodoxa es el pilar de la preservación del régimen existente y una herramienta de influencia sobre la generación mayor. A pesar de que la Iglesia Ortodoxa de Georgia es formalmente independiente de la iglesia rusa, en realidad está dirigida casi completamente desde Moscú.

En 2017, Georgia reconoció oficialmente por primera vez el “poder blando” de Rusia como una amenaza para la integridad territorial y cultural del país.

Kazajistán

Modo de influencia:

Kazajistán es un país significativamente influenciado no solo por la Federación de Rusia sino también por China, otro gran imperio que pone ojo a ciertos territorios de Kazajistán, considerándolos históricamente propios.

Para los kazajos rusos, Rusia es un portador de la cultura occidental, es decir, a través de la Federación de Rusia se pueden ver manifestaciones de democracia, porque por el otro lado tienen a la China comunista. Por eso, para los kazajos orientarse a lo ruso significa orientarse al “oeste”.

Fueron las fuerzas de seguridad rusas las que acudieron al rescate de las autoridades dictadoras de Kazajistán durante las protestas en enero de 2022. Así, la Federación de Rusia “ayudó a la democracia” a través del contexto común, refiriéndose a las “influencias pro-ucranianas (las de Maidán)”, que parecían estar entre los ciudadanos, que simplemente defendían sus derechos en las plazas de Almatý, Shymkent, Astaná y otras.

Resultado de influencia:

Hoy, en Kazajistán reina una dictadura brutal. Los servicios especiales lo controlan todo, incluida la cultura. Al mismo tiempo, el gobierno autoritario, a cambio del bielorruso, intenta revivir la cultura nacional. El fortalecimiento del papel del idioma kazajo, el renombramiento de las ciudades o la transferencia al alfabeto latino van acompañados de declaraciones duras por parte de la Federación de Rusia, incluyendo amenazas directas a la integridad territorial de Kazajistán.

En Kazajistán, opera libremente la televisión propagandística rusa. Alrededor del 20% de la población del país son rusos étnicos, que viven cerradamente en las regiones del norte y este del país. Gran parte de la población de habla rusa apoya la guerra de la Federación de Rusia contra Ucrania. Los ciudadanos de habla kazaja mantienen mayoritariamente la posición proucraniana. La propaganda estatal se adhiere a la neutralidad, llamando a la guerra una “crisis ruso-ucraniana”.

Alemania

Modo de influencia:

Entre los alemanes aún hay una total incomprensión de que el nazismo alemán no fue derrotado por los rusos, sino por todos los ciudadanos de la antigua URSS, en primer lugar por los ucranianos. Ucrania sufrió las pérdidas más grandes por el nazismo: murieron más de 9 millones de personas (unas 4 millones de las cuales eran militares y el resto, civiles). Más de 700 ciudades y cerca de 28,000 pueblos fueron destruidos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, más de 6 millones de ucranianos lucharon en las filas del Ejército Rojo y más de 100,000 eran miembros del Ejército Rebelde de Ucrania, que en realidad luchó en dos frentes: contra los nazis y contra los comunistas.

En cambio, el ejército nazi ruso de Vlasov desde el momento de su creación hasta su destrucción luchó al lado de Hitler bajo el tricolor ruso y la cinta de Georgio ( los símbolos del neonazismo ruso moderno, el rashismo de Putin). Resulta que, de hecho, durante la Segunda Guerra Mundial, un número increíble de rusos luchó del lado de los nazis.

Resultado de influencia:

Desde la Segunda Guerra Mundial, los alemanes tienen el complejo de culpa ante los rusos. Después de la caída del Muro de Berlín, la relación entre Alemania y Rusia se desarrolló activamente. Alemania también tiene una gran comunidad de habla rusa de 3,5 millones de personas. Son rusos étnicos, así como alemanes, judíos que se mudaron de diferentes repúblicas de la URSS.

Alemania favoreció en establecer relaciones entre la Federación de Rusia con Occidente y se convirtió en el socio económico y comercial clave. Todo aquello cambió la percepción de los alemanes hacia Rusia como enemigo. Hasta 2012, las relaciones entre la Federación Rusa y Alemania se desarrollaban gradualmente. Se hicieron mucho más fríos tras la vuelta de Putin al poder y sus intentos de minimizar la influencia extranjera dentro de Rusia, incluyendo la alemana.

Sin embargo, Rusia aún sigue teniendo una fuerte influencia cultural sobre la diáspora rusa en Alemania. En particular, gracias a las redes sociales, donde difunde con éxito mensajes propagandísticos.

En 2016, Rusia utilizó el “caso de Lisa” inventado con fines propagandísticos. Los medios de comunicación rusos difundieron la noticia sobre el secuestro y la violación por parte de los migrantes árabes de una niña de 13 años de una familia rusa que vivía en Berlín. El objetivo de la manipulación era desacreditar a Alemania ante los ojos de otros países europeos y desestabilizar el poder político alemán.

Los epresentantes del partido Alternativa para Alemania continuaron desarrollando lazos culturales con Rusia, que a su vez aumentó su visibilidad empleando sus herramientas habituales de propaganda.

La mayoría de los alemanes de habla rusa miran los canales propagandistas de la Federación Rusa, sucumbiendo a las narrativas antieuropeas de Kremlin.

Resultado de influencia:

Durante la guerra a gran escala de la Federación de Rusia contra Ucrania, el PEN Club alemán no apoyó el boicot de la cultura rusa. El presidente del PEN Club alemán, Deniz Yücel, argumentó: “El enemigo es Putin, no Pushkin, Tolstoy ni Ajmatova.”

PEN Club
Una organización no gubernamental internacional, que une a escritores, editores y traductores profesionales. Fundada en 1921.

Esta posición, basada en las frases “no a la guerra” y “por la paz” es miope, porque Rusia justamente está utilizando la cultura como una de las formas más fáciles de enraizar su código cultural.

Alemania no apoya actualmente la adhesión de Ucrania a la OTAN, y con el comienzo de la invasión de Rusia a gran escala, durante mucho tiempo, se negaba a proveer armas a Ucrania. Otro resultado del impacto es la dependencia energética alemana de la Federación Rusa, a la que Rusia intenta fortalecer a cualquier precio. Rusia también se aprovecha de la renuencia alemana para resolver conflictos militares globales.

El jefe de la comunidad alemana en Crimea (hasta 2,000 personas), que asumió una posición pro-Kremlin en 2014, hoy está abogando por la suspensión de las sanciones contra Rusia y el reconocimiento de la península de Crimea como parte de la Federación Rusa.

Francia

Modo de influencia:

Las relaciones diplomáticas entre Rusia y Francia tienen más de 300 años. El potente intercambio cultural entre Rusia y Francia se remonta al siglo XVIII, cuando los artistas franceses emigraban a Rusia, que absorbía activamente toda la experiencia cultural europea disponible. En el siglo XIX, tras la derrota de Napoleón, comenzó a formar un mito sobre sí misma como un país invencible.

Las organizaciones estatales soviéticas que operaban en Francia y Rusia inculcaron la ideología soviética en vez del intercambio cultural. La URSS hizo todo lo posible para que el idioma francés parase de ser el idioma de la élite cultural rusa, aunque se estudiara en el colegio.

En ese período, Rusia introdujo en Francia tres narrativas clave: antiinmigración, antiamericanismo y antiliberalismo. Algunos de ellos aún siguen reforzando.

Los franceses todavía glorifican sin apelaciones a la literatura, el ballet, la pintura y el idioma rusos. Esto permitió a las autoridades rusas, en los años 90 del siglo XX, desarrollar programas especiales para el retorno (literal o mental) de sus “compatriotas” o franceses con vistas favorables a la cultura rusa.

Resultado de influencia:

A pesar de que en la comunidad francesa existen grupos de oposición de origen ruso, Rusia ha conseguido unir ideológicamente a las diásporas, aunque la mayoría acabaron allí por motivos políticos. Como resultado, varios descendientes de la aristocracia rusa todavía dirigen importantes instituciones culturales y religiosas en Francia, promoviendo los imperativos rusos en el país europeo.

Ucrania

Modo de influencia:

Los lazos culturales de Rusia con Ucrania se remontan a la Rus de Kyiv. Aquí es donde se originó el Imperio Ruso y es hasta entonces que la Rusia moderna apela a la “cuna histórica” ​​y la “hermandad”. En el siglo XVIII. la Rusia Imperial buscó apoderarse de todo lo ucraniano. El apogeo de la conquista cultural tuvo lugar durante la era soviética.

Con la restauración de la independencia, Ucrania definitivamente tomó el curso de desarrollo proeuropeo. Sin embargo, Rusia durante todo aquel tiempo y hasta hoy ha realizado una intervención cultural en nuestro territorio.

Literatura, música, teatro, cine: en estas áreas la Federación de Rusia expulsaba el idioma ucraniano e implantaba el complejo de menosprecio.

Putin y sus aliados utilizaban la cultura como herramienta de ocupación mental.
Durante años convencían de que los ucranianos no son una nación separada con más de mil años de historia, sino rusos que necesitan ser liberados.

Resultado de influencia:

Los jóvenes ucranianos prácticamente crecieron con la música y las películas rusas, haciéndose complaciente a sus narrativas. Los resultados de la encuesta de seguimiento nacional anual muestran que hasta 2014,muchos ucranianos apoyaban la idea de dos idiomas oficiales, el ucraniano y el ruso, y estaban listos para unirse a una hipotética unión de Ucrania, Bielorrusia y Rusia.

Rusia ha financiado algunos de los partidos políticos y los medios de comunicación que le apoyaron.

La falta de influencia cultural ucraniana en Crimea facilitó la anexión de Rusia en 2014.

Foto: Alex Lourie

El idioma ruso sigue siendo un instrumento clave de manipulación cultural y política de la Federación Rusa.El régimen de Putin, declarando sobre la opresión de los derechos de los rusohablantes, insta a su “liberación”. Se puede ver cierto patrón: en aquellas regiones de Ucrania donde domina el idioma ruso, durante las elecciones presidenciales o parlamentarias, la gente elegía con más frecuencia a los políticos que promovían las narrativas rusas.

El material ha sido preparado por

Autor del proyecto:

Bogdán Logvynenko

Autor:

Maksym Sýtnikov

Vakhtang Kebuladze

Autora:

Ania Yábluchna

Sofía Anzheliuk

Redacción:

Yevgenia Sapóshnykova

Edición de fotos:

Yuriy Stefaniak

Autor de la portada:

Oleg Gryshchenko

Administradora de contenido:

Kateryna Yuzéfyk

Traducción:

Sergiy Gorbatiuk

Redactora de la traducción:

Valeria Zaslavska